Palabras que te hacen volar

Pequeña, infantil, con pocas experiencias o impulsiva. Podrás llamarme lo que quieras pero si algo he aprendido es a distinguir a las personas. Y es quizá gracias a ese instinto infantil o a esa sinceridad que delata a un niño. Quienes me conocen saben que no soy de frases de cortesía que no siento, ni de halagos vacíos o de risas forzadas. Para algunos, puedo parecer fría en base a esa imagen. Sin embargo es solo sinceridad. Cuando de verdad siento la necesidad de hacer un cumplido lo hago de corazón. Y si me gustas, está muy tranquilo porque te lo diré y será de verdad. Y podré parecer incluso pesada. Estarás saliendo por la puerta y yo estaré preguntándome cuando vuelves, deseando el momento de estar de nuevo junto a ti. La parte negativa será que me dolerá cuando me dejen. Porque quizá para los demás solo es una formalidad, una manera simpática de quedar bien, una manera de decir las cosas. Pero yo soy sincera y si te digo “me gustas”, “me caes bien” o  “te quiero”, me dolerá el rechazo.

Por suerte hay personas que se toman con la misma seriedad que yo sus palabras. Saben de alguna manera el impacto que tienen en los demás. Saben que las personas sienten con lo que escuchan, y que sobretodo se conmueven cuando lo escuchan de boca de personas a las que admiran. Son peligrosas las palabras. Hay que saber usarlas y no emplearlas como espejismos e ilusiones. Quizá en contraposición a mi manera de verlo, cuando alguien digamos que me ha endulzado el oído sin apenas conocerme, he desconfiado. Me chirría que alguien que no me conoce o que lo hace desde hace horas o un par de días se muera por pasar tiempo conmigo, con conocerme, con hablar cada segundo, con salir a cada momento… En definitiva, con construir una relación. Sé que puedo sonar insensible, pero os explicaré más. Cuando alguien muestra ese interés tan excesivo por mí tiendo a pensar que es una fachada, que es así con todo el mundo, que lo mismo le daría que fuera yo quien tiene delante como el vecino del quinto. Es malo prejuzgar así, pero las veces que me ha ocurrido he dado en el clavo. Y ojalá no hubiera sido así. Al final todo eran decepciones, palabras usadas con ingenio para ilusionar. Soy una inocentona y me lo creo todo. Voy aprendiendo pero no deja de doler ver que la realidad no es como te la pintaban. Aunque el instinto te diga que frenes, que no te ilusiones, a mí me da por creer y dar oportunidades. Luego la que se lleva los palos soy yo claro está.

Con el tiempo te haces más avispada. Conservo ese instinto que me dice: “es maja, o es majo, pero no me voy a involucrar hasta que vea hechos y no solo palabras”. Cuando me he llevado decepciones en este sentido me ha dolido. Eso es algo que no puedo evitar, la coraza que intento hacer con mis límites no es tan fuerte. Soy muy niña y me ablandan bastante fácil. Pero la edad es un grado y el tiempo te hace un poco más sabía y más fuerte para que las cosas no te duelan tanto. De modo que ante una decepción lo pasas mal un minuto, unas horas o un día a lo sumo, después ya a sonreír y levantar el vuelo. Se necesitan recargar energías para la próxima. Porque si algo me define es que cuando alguien me gusta me voy a entregar al máximo. Ser correspondida es maravilloso, pero las decepciones en este caso son las más dolorosas cuando se producen. Sea cual sea el nivel de implicación de la otra persona para conmigo, no me sale vivir algo a medias, al menos no ahora. Todavía me quedan muchas reservas de energía. No puedo vivir las cosas sin reír, saltar, llorar y gritar de alegría como lo haría un niño. Y esto te rompe un poco a veces.

He escuchado discursos muy opuestos. Leo cosas del tipo: “no fuerces las cosas, si supone un problema pues déjalo, no te compliques, pasa página y sé feliz…”. Pero es que soy muy obstinada, y si veo un mínimo de luz, ¿cómo voy a ser feliz dejando a quien quiero?”. Cuando ya casi me he dado por vencida, porque son argumentos muy lógicos, escucho lo siguiente: “Si quieres a alguien dan igual los impedimentos, un problema se puede solucionar y si de verdad te hace feliz, merece la pena luchar”. Ambos razonamientos son correctos. Pero es que cuando yo he dado el paso por conocer a esa persona, porque he visto su interés y porque de verdad me parece alguien a quien merece la pena conocer, pues qué queréis que os diga… Voy a ser para ti la persona más fiel y la que se empeñe en hacerte feliz. Y no me importará sufrir una decepción, me dolerá sí, pero no me arrepentiré de nada. Sencillamente porque un día te quise tanto como a mí misma.

Tigre rayado y leopardo manchado

Sus ojos eran los más azules que nunca vi. Me reflejaba en sus pupilas negras cuando lo miraba, ambos alerta, pendientes de quien se movería primero. Yo quería rozar mi nariz con la suya pero sabía que al más leve acercamiento su zarpita volaría directa a mi cara. Creo que siempre lo entendí. El nunca quiso estar solo pero a veces el contacto lo abrumaba. No podía enfadarme porque no quisiera que lo acariciase por mucho que yo lo deseara. Piensa como un gato para entenderlo.

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Cuando era pequeñito parecía una fierecilla asustada. No sabía donde estaba ni si era un lugar seguro. Reaccionaba sacando uñas y dientes hasta que vio que sus dueños lo adoraban. Tres humanas más pequeñas y dos humanos más grandes vivían con él ahora, porque para los gatos la casa en la que viven es también suya. La hacen suya. Cuando fue creciendo ya tramaba de las suyas: se escapaba de casa, se escondía debajo de la mesa de camilla y nos acechaba con sigilo, hurtaba aceitunas, lamía los cuchillos de paté y mantequilla del fregadero… A las dos humanas más pequeñas les encantaba jugar con él, en cambio a la tercera humana le daba miedo que lo enrabietaran demasiado. Pero siempre podían subirse a una de las camas nido, donde Sweeney aún no podía subir por ser muy pequeño. Pero el gatito fue creciendo y un día logró saltar donde las humanas se reían pensándose a salvo. Saltó tan de repente que las tres empezaron a gritar y a taparse con el edredón para protegerse de las uñas que Sweeney nunca se dejaba cortar.

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La humana que a Sweeney le parecía la hermana mayor siempre lo disculpaba, siempre lo trataba con cariño y nunca lo enfurecía. Hasta que una vez decidió jugar con una camisa que ella había planchado y dejado en una silla. Las zarpitas de Sweeney rasgaron la tela y sus colmillos adoraban los botones de madera. No era su culpa, todo lo de esa camisa le resultaba tentador. Por eso no comprendió por qué su dueña lo perseguía rabiosa por haber jugado un ratito con aquella camisa tan bonita.

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Cuando las tres humanas pequeñas se fueron de casa, Sweeney descubrió el cariño más profundo de la pareja humana que eran sus dueños. Ella lo recibía siempre en sus rodillas y le dejaba beber del grifo, escuchando atenta por si venía el humano a regañarlos a los dos. Él era más estricto pero le gustaba porque le ponía límites y le cambiaba la arena donde dejaba obsequios sólidos y líquidos. Sabía que debía obedecer lo que aquel humano le ordenase, porque era por su bien. Y con él podía hablar como lo hacía con la hermana mayor de las tres humanas pequeñas. Los humanos hablan un lenguaje muy rídiculo pero con aquellos dos Sweeney se medio entendía.

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Era feliz cuando la casa estaba llena y las tres humanas iban a visitarlo. Sweeney sabía que debían hacer su vida fuera de casa, y les estaría siempre agradecido por recogerlo de la calle. Las despedidas siempre son difíciles y no quiero que nunca lleguen así que nunca nos despediremos y siempre estaremos los seis juntos. Porque mientras nos recordemos siempre vamos a existir. Nos iremos pasando el relevo de unos a otros.

Feminazis, antitaurinos y otras criaturas extrañas

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Me apetecía volver a escribir con algo fácil de desarrollar para mí y con un tema recurrente en mi cuenta de twitter. Ante todo me gustaría aclarar que esto es solo mi opinión y no pretendo sentar cátedra de nada. Y sin más dilación, voy al meollo del asunto.

Una de las cosas que veo que tienen en común antitaurinos, lovers size (gordas orgullosas de ello, para los desconocedores del término) y feministas radicales, entre otros, es que fundan sus discursos en el ataque. Hace semanas pasaba por Sol, en pleno centro de Madrid, y veía carteles de una manifestación antitaurina. Llamaban psicópatas a los amantes de la tauromaquia. Me parece tan extremo y fuera de lugar insultar de esa manera solo porque no piensan como tú… Cada cual puede defender lo que considere, pero hay algo que se llama tolerancia, y lo que no se puede es pisar la libertad de otros, y mucho menos llamarnos locos o dementes por ir a una corrida de toros. Cada bando puede tener sus opiniones, pero para mí se pierde toda la razón cuando se ataca con insultos en lugar de opiniones. 

El segundo caso es igual. De nuevo las lovers size fundamentan su discurso ensalzando su cuerpo y un canon de belleza que se aleja de la típica mujer delgada y sin curvas. Para empezar, una mujer delgada puede tener curvas, un culo de muerte y unas tetas preciosas. Y este tema me toca muy de cerca, pero no voy a dejar de lado la objetividad, al menos todo lo posible dado que se trata de mi opinión. Caso aparte de esto, este colectivo ha pasado de defender la diversidad de tallas y la aceptación de todo tipo de cuerpos, a ensalzar el suyo por encima de los demás, proponiéndose en cierta forma imponer su canon de belleza como lo era antes el de la mujer delgada. Yo soy delgada y me ofende que me miren mal por decir que quiero engordar un poco o que diga: “no, no me apetece nada de cena” y tenga que justificarlo con que estoy mal del estómago para que no suelten el típico comentario de “por eso estás tan delgada”. Cuando la realidad es que seguramente como más que la mayoría y de lo que me apetece. Por eso me fastidia aún más que de un discurso de aceptación y de quererse a uno mismo, como se ha hecho toda la vida, ahora se pase a mirar mal a la que tiene un cuerpo fino o delgado porque simplemente creas que te juzgan por ser gorda.

Dejo lo más jugoso y lo que más controversia crea hoy en día para el final. El feminismo como se concebía en los años setenta, básicamente buscaba la igualdad entre el hombre y la mujer. Lógicamente, para conseguir esta igualdad había que cambiar modelos sociales tradicionales, uso de un vocabulario no sexista, inclusión laboral… Miles de cosas. Todo eso estaba muy bien, estés más o menos de acuerdo con algunos puntos, sin embargo hoy en día parece que no basta con eso. Y bueno, si al menos se hubiera conseguido eso… Lo que yo veo ahora es un colectivo que carga contra los hombres. Leer comentarios del tipo: “es que todos los hombres tenéis la culpa”, “me siento oprimida por los canones de belleza y el prototipo de mujer que los hombres nos quieren imponer” o, dicho a lo loco y sin pensar, “estoy obligada a depilarme por imposición machista”. Tócate las narices. Si tan harta estás de depilarte, pues no lo hagas. Os aseguro, mujeres que me leéis, que los hombres no se fijan en los pelos que la depilación no ha quitado, lo hacemos mucho más nosotras mismas que ellos. Otra cosa es que queráis ir con las piernas peludas al máximo y las axilas sin depilar. En esos casos, pues vosotras mismas. Un hombre no os va a criticar por ir así más de lo que lo podría hacer una mujer, palabra de honor. Cada cual que vaya como le apetezca, no hay que decir que son los hombres los que nos obligan a esto o lo otro. Por esa regla de tres ya solo os faltaría culparlos de tener el periodo. Además en esta defensa del feminismo más radical se pasa ya por la cara de la hipocresía, donde se defienden unos principios de igualdad pero se tolera y es muy guay pasar gratis a una dicoteca, que te hagan descuentos por ser mujer y lo que más me molesta personalmente: que exista una discriminación positiva hacia la mujer cuando el mismo actos es juzgado duramente en un hombre. Casos de este tipo son los de infidelidad, maltrato, separaciones y divorcios, relaciones sexuales… Se sigue pensando en la mujer como una víctima y en el hombre como el culpable. Pues que queréis que os diga pero yo estoy harta de ser una víctima por defecto, ensalzando así la debilidad de la mujer y incidiendo aún más en las desigualdades entre hombres y mujeres. 

Escribiría mucho más sobre este tema pero no quiero publicar una novela. Sé que cualquier cosa de la que he hablado levanta discusiones y debates, ya que son temas muy recurrentes hoy en día. Espero que os haya gustado y dado qué pensar, tanto si compartís mi opinión como si no.

 

 

Melómana de vocación

Pues sí queridos todos, me encanta la música. Soy tan friki que me hago mis propias lista de reproducción, o playlist como decís los modernos, pero la cosa no termina ahí no. Yo no me hago listas sosillas clasificando la música por el género o los artistas. Ese fue el primer paso cuando descubrí que me tiraban tanto los ritmos que empecé escuchando de un disco de canciones de los ochenta que le cogí a mi madre. Para no desmerecer esta entrada os voy a poner algunas cancioncillas y haciendo una pequeña evolución melómana-vital. Podéis pinchar en los títulos para ir escuchando.

YOU SEXY THING de Hot Chocolate

La primera me recuerda a tardes de estar recogiendo mi habitación, haciendo los deberes o dibujando. Me ponía el disco de mi madre, con cuidado de no rayarlo, y terminaba bailando yo sola por toda la habitación. Lo más gracioso era la vergüenza que sentía cuando me abrían la puerta y me ponía a disimular estirando un brazo para coger un libro o cualquier otra cosa. Creo que bailo razonablemente bien pero siempre preferí mantenerlo en secreto, ya veis que chorrada más grande. Lo más chachi era cuando estaba sola y me recorría la casa entera bailando, dejando caer la rebeca por calor o porque me sentía yo muy glamurosa, por decirlo de alguna manera… Con esa edad, a los ocho o diez años, no era una niña presumida, ni popular, ni me gustaba ser el centro de atención, sin embargo la música me daba mi momento.

THIS LOVE de Maroon 5

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La segunda, ese THIS LOVE de Maroon 5, es la canción de mi adolescencia. Recuerdo estar en el patio del instituto cantando bajito. A veces me preguntaban qué cantaba y yo les decía el nombre del grupo y me miraban como si fuera una marciana. Reconozco que en parte no iban desencaminados porque yo ya empecé a buscar vías alternativas para encontrar mi propio gusto musical. Lejos dejé la época en las que me grababa en una cinta las canciones de la radio. Ahora todas me parecían repetitivas y las aborrecía en cuanto las escuchaba en bucle por elección de mis compañeros de clase. Mis abuelos tenían contratado una especie de Canal Plus y ahí descubrí varios canales que ponían música que estaba en las listas de éxito de otros países. Ahí empezó a gustarme Maroon 5. Según el vídeo clip que veáis os encontraréis con partes censuradas con los típicos borrones, que parece que toda la niebla del universo se ha concentrado en las tetas de la actriz que sale. Mi enlace va sin censura pillines.

HOLA de Miranda

Esta simplemente es una canción graciosa que me hace gracia recordar. Viendo a la luz de los años las canciones que escuchaba no me extraña que haya salido como he salido… Mis gustos son muy variados y tengo una inclinación especial hacia lo ridículo y el humor absurdo. Os invito a escuchar la canción y echaros unas risas, esta vez en español.

BLUE JEANS de Lana Del Rey

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Más o menos a mis veinte añitos llegó Lana Del Rey a mi vida. He puesto esa canción como podía haber puesto VIDEO GAMES, GODS AND MONSTERS o RIDE. Todos sus discos me encantan, tienen un halo de glamour que me vuelven loca. Siempre les digo a mis amigas que hacer cualquier tarea escuchando a esta mujer multiplica tu elegancia. Es una chorrada, pero yo me pinto las uñas dándole al play de cualquiera de sus discos y me siento hasta poderosa. Además sus últimas publicaciones tienen un aire de Lolita, de chica mona que coquetea con los mayores, que me parece muy atractivo. Siempre lo digo: ir a uno de sus conciertos es una de las cosas que quiero hacer en mi vida. No sé cómo lo haré ni cuanto me costará pero la tengo que ver en directo. Con una corona de flores por favor.

WHY’D YOU ONLY CALL ME WHEN YOU’RE HIGH de Arctic Monkeys

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Llegamos al final de mi etapa musical, y si hay un grupo sin el que no puedo vivir esos son Arctic Monkeys. Tienen un estilo muy definido. Al igual que en el caso de Lana Del Rey, cuando mi gusto musical se fue puliendo me interesé cada vez más por artistas o grupos que destacaran del resto de una manera especial. Además me gusta mucho tener una lista variada de donde poder elegir lo que escuchar. Y Arctic Monkeys son únicos, con ese toque macarra, que a mí al menos me vuelve loquita, esa manera de llevar la chupa de cuero… Sus vídeo clips son muy masculinos, no sé como explicarlo, pero son de tíos, hechos para tíos y para gustar a los tíos. Que no quiere decir por ello que a las mujeres no nos guste.

Espero que os haya gustado y si tenéis alguna canción que haya marcado especialmente alguna etapa de vuestra vida, me encantaría saber de ella. Que la música os acompañe.

Lolita

Os traigo otra entrada de belleza. Lo siento chicos, prometo que la próxima será en terreno neutral. Para que escuchéis algo mientras leéis os he preparado una canción de Lana Del Rey que me viene perfecta con el título. Podéis escucharla pinchando aquí.

Esta temporada es tendencia maquillar nuestros labios de tonos oscuros. Personalmente no me gusta verlos con colores muy oscuros. Pero el rojo Lolita me parece perfecto, da un toque muy dramático y pone nuestros dientes aun más blancos. Dan un aspecto de boca que apetece morder. Así que para hacer el look completo y no centrarnos solo en los labios, os voy a dejar unos sencillos pasos para conseguirlo. Aunque como digo, para mí la pieza central del conjunto son los labios.

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Como veis es un maquillaje muy simple en el que el protagonismo se lo llevan los labios y los ojos a continuación. Pero la piel también es muy importante. Usad una base de maquillaje que sea exactamente de vuestro tono. Y no abuséis del colorete. Es un maquillaje sacado de la web de Oriflame.

Os dejo el vídeo del maquillaje completo.

Y ya que los labios son los protagonistas, aquí a parecen las diferentes tonalidades que se ofrecen desde la web. El secreto para que os aguanta es emplear también un perfilador. Al pintar primero con el lápiz vais a conseguir que el color resista más horas en los labios.

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Para pedir los productos que queráis tan solo tenéis que registraros en el link que os dejo a continuación:

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Las que ya hemos comprado en Oriflame o somos socias os permitimos a las demás hacerlo a través de nuestro perfil para que disfrutéis de todas las ventajas y descuentos que ofrece la web. Son productos compuestos de manera natural y que no son testados en animales. Cualquier duda dejádmela en comentarios y os la resolveré encantada.

¡Animaos a darle el toque Lolita a vuestros labios!

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Cortar o no cortar, esa es la cuestión

¡Hola! Estoy haciendo un nuevo experimento que espero salga bien. Y como parte de ello publicaré entradas de un blog que tenía casi abandonado desde hace un año. He comenzado un nuevo proyecto muy ligado al cuidado personal y a la belleza y parte de mis entradas antiguas vienen como anillo al dedo para esta nueva andanza. El post rescatado que os traigo es sobre pelo. Coged las tijeras si os atrevéis.
Cuantas de nosotras tendremos en mente en esta época nuestro pelo y qué hacer con él. Después del verano está muy castigado y seco, y es conveniente cortar, aunque sea las puntas. Para las más valientes dejarse una media melena y para las atrevidas hacerse el tan de moda corte pixie (vease Anne Hathaway).
A mi me encanta cambiar de look y me aburro bastante llevando siempre el pelo igual. Muy de tintes no soy así que siempre que mi pelo toma una largura considerable (para mi es cuando llega a los hombros), empiezo a pensar en qué corte hacerme. Cuando la paciencia me lo permite he llegado ha tener el pelo muy largo. Creo que he probado casi todo y no me arrepiento de ninguno, porque al cortármelo tanto he ido descubriendo cual me siente bien y cual no. La excusa de que “mi madre me lo cortaba corto cuando era pequeña (tipo cacerola o Cristóbal Colón) y por eso se que no me queda bien” no existe para mi. Primero porque no conservamos las facciones de cuando teníamos siete años, y segundo porque no hay una única manera ni un único corte para llevar el pelo, aunque sea con el mismo largo.
Atreveros a hacer un cambio que suponga algo más que cotaros las puntas. No tengáis miedo que el pelo crece. Eso sí, visitad antes varias peluquerías y acudid a la que mejor impresión os de.
El corte de pelo que elejáis hacerlo en función de vuestro tipo de rostro y de cabello. Y desterrar mitos como el de que las chicas con el pelo rizado no lo pueden llevar muy corto, o que las que tienen una cara alrgada tienen que llevar flequillo. En general, el pelo corto estiliza mucho más que el largo, y para una persona bajita sería la opción perfecta. Si vuestro rostro es alargado o muy fino, buscad cortes que os den movimiento en los laterales y evitad la melena totalmente lisa. Todo lo contrario ocurre con las que tenéis una cara redonda. Respecto al flequillo, el recto y largo les sienta mejor a las caras alargadas y el ladeado a las caras redondas o más ovaladas. Pero como decía siempre hay excepciones y la personalidad de cada una es un factor a considerar.
En cualquier caso, intentad que el corte os evite tener que dedicarle mucho tiempo en casa. No es empeñeis en un corte determinado que solo os siente bien con el pelo liso si lo tenéis rizado, porque tendréis que estar todo el tiempo plancha en mano.
Definitivamente hay muchas variables a considerar, pero os animo al cambio. Seguro que llamáis mucho más la atención con un corte diferente a la melenaza que lucen la mayoría, y lo digo con todo el respeto y admiración hacía ellas ^-^
Mucha suerte con la decisión que toméis, seguro que estáis maravillosas.

Tú tus reglas y yo las mías

¡Feliz vuelta a la rutina! Porque en esta vida a veces hay que celebrar incluso lo que no nos gusta, eso que hace que apreciemos más lo que nos vuelve tan locos. Y qué mejor manera de disfrutar que sintiéndonos libres. Por eso en esta entrada os traigo mi punto de vista sobre lo que para mí es la libertad y los convencionalismos sociales que, en ocasiones, nos frenan para sentirnos nosotros mismos.

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A veces el rechazo, la crítica, la no tolerancia… Solo reflejan un  MIEDO POR AQUELLO QUE NO ACEPTAMOS. Son actitudes de personas que en realidad no son felices con lo que tienen y envidian a los demás por conseguirlo de una manera menos convencional. Y pongo el ejemplo de las relaciones de pareja. Sé que tal vez es demasiado recurrente pero creo que se entiende perfectamente lo que quiero decir. Hay parejas tradicionales que juzgan muy duramente relaciones más liberales. En parte porque no comprenden su modo de vida. Sin embargo creo que hay una carga muy fuerte de celos. Celos por ver que otros son felices en pareja a la vez que mantienen encuentros con otras personas solteras o con parejas. Por supuesto no es habitual que una pareja que empieza a tratarse comience ya con este tipo de intercambios sexuales. Pero si ambos tienen una actitud abierta, ven ese otro mundo como una manera para sacarle un poco de chispa a lo que tienen. O tal vez no se plantean esa posibilidad pero buscan otras maneras de hacer especial  el día a día. Ambas son maneras de pelear por no caer en el aburrimiento. Cuando lo consiguen y lo comparten con otras parejas a veces se encuentran con miradas y comentarios que solo buscan herir y hacer sentir mal. Y todo por esos celos de los que hablaba y también en parte por el miedo de ellos a no atreverse a dar el paso.

TAMBIÉN HAY PERSONAS QUE NO VEN LA NECESIDAD DE COMPROMETERSE, tienen las relaciones que quieren con quienes quieren. Quizá incluso es su ritmo profesional lo que les impide tener una relación estable, de modo que tras varios intentos ven esta otra manera de relacionarse. En este caso además es muy interesante analizar este modo de vida desde la perspectiva de un hombre y una mujer. Puede que para muchos represente lo mismo, pero a una mujer siempre se la verá como la típica soltera que no tiene pareja porque no es capaz de conseguirla, o bien como una mujer más liberal de la cuenta, por llamarlo de alguna forma. En cambio es raro que a un hombre se le juzgue igual. Seguramente tanto un hombre como una mujer que desee este modo de vida estará feliz con ello. Es cuando la sociedad lo presiona para que cambie o lo crítica cuando se ven como bichos raros. Aunque esto vaya cambiando poco a poco siempre tenemos restos de la visión social de hace treinta años.

La manera de juzgar el sexo también es muy cambiante. Hay personas que no lo conciben sin tener una pareja estable, otros son más radicales, le achacan un fin únicamente reproductivo. NUESTRAS PRIMERAS EXPERIENCIAS MARCAN MUCHO LA MANERA DE AFRONTAR LO QUE VENDRÁ DESPUÉS Y LAS RELACIONES DE LOS DEMÁS. Yo por ejemplo solía pensar que como lo habitual era tener tu primera vez a los 17 (por poner una edad), oírle a alguien decir que aún era virgen con 24 años suponía una declaración vergonzosa. Lo que se debe pensar es que cada vive las cosas con un ritmo y que no hay nada malo en esperar. Mejor eso a hacerlo por moda o por presión. Además creo que la persona que eliges para ello debe ser importante para ti y tú para él o ella. No importa que seáis novios o que no lo vayáis a ser en la vida. Simplemente que en el ahora seáis algo. No hace falta ponerle etiqueta.

Todos son ejemplos que para mí reflejan nuestra personalidad. Y me parece triste que en el momento de la historia en el que estamos aún debamos seguir haciendo eso o lo otro porque es lo que la sociedad espera de nosotros. Y lo peor es lo mal que nos podemos llegar a sentir por no formar parte de ese grupo, de entrar dentro de la “normalidad”. De todas las sinrazones que puede haber la peor quizá es torturarte por no ser como el resto. Cada uno es especial por lo que es y si así eres feliz no vale la pena dejar que te moleste la opinión de los demás.